Biblioteca Popular José A. Guisasola

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Personajes
Señora
Cajera
Supervisor
Gerente



ESCENA UNO

La escena transcurre en un supermercado. La señora está en la caja, pagándole a la cajera.


Cajera: Su vuelto, señora.

Señora: Gracias. Buenos tardes.

Cajera: Un momento. Todavía no se puede ir. ¿No vio ese cartel? (Lo señala y lo lee.)"Señores clientes es obligación mostrar la cartera a las amables y gentiles cajeras".

Señora: Discúlpeme, pero yo no se la puedo mostrar.

Cajera: ¿Qué dice? Imposible. Me la tiene que mostrar antes de salir.

Señora: Por favor, no insista, señora cajera. No le puedo mostrar la cartera.

Cajera: Mire, lo lamento, pero es el reglamento. ¿Me está escuchando lo que le digo?

Señora: Sí, la escucho. Pero lo siento mucho. No-le-pue-domos-trar-la-car-te-ra" (Pronuncia las últimas palabras con mucha fuerza.)

Cajera: Pero, ¿qué es esto? ¿Cómo que "no-le-pue-do-mos-trarla-car-te-ra"? (Imita la forma en que lo dijo la señora.)

Señora: (Grita) ¡No me haga burla!

Cajera: ¡Y usted, mejor no me aturda!

Señora: ¡Y usted, no diga cosas absurdas!

Cajera: Creo que usted exagera. Solamente le pedí que mostrara la cartera.


Señora: Por favor, no me haga perder el tiempo. Estoy apurada. Tengo invitados para la cena.

Cajera: ¿Ah, sí? ¡Qué pena! Si está apurada, no sé qué espera. ¡Muéstreme la cartera!

Señora: ¡Déjese de pavadas! ¡No se la muestro nada!

Cajera: ¡No me hable de ese modo! ¡Y mejor me muestra todo!

Señora: ¿Pero qué tiene usted en la sesera? No se la puedo mostrar y no es porque no quiera. Lo que pasa, mi querida, es que no tengo cartera.

Cajera: ¿Cómo? ¿Está segura?

Señora: (Toma una planta de lechuga.) Como que esto es verdura.

Cajera: ¡Pero qué locura! No puede ser. No sé qué hacer. No sé qué pensar. No sé cómo actuar. A ver, empecemos otra vez. Yo le pido a usted que me muestre la cartera y...

Señora: Y yo le digo que no se la puedo mostrar aunque quiera, simplemente porque no tengo cartera.

Cajera: ¿Y ahora qué hago?

Señora: Haga lo que quiera.

Cajera: Muy bien, quiero ver su cartera.

Señora: ¡Pero no tengo!

Cajera: No comprendo... No entiendo... Soy la cajera y estoy obligada a revisar las carteras. Usted no tiene cartera, así que no puedo cumplir con mi obligación. ¡Qué situación! ¡Qué complicación! Esta situación imprevista me saca de las casillas. ¡Necesito mis pastillas!

Señora: ¿Quiere una de menta?

Cajera: No, no me gusta la menta.

Señora: Lo lamento.

Cajera: ¿Qué lamenta?

Señora: Que no le guste la menta.

Cajera: (Toma un teléfono) ¡Por favor, por favor, que venga el supervisor!


ESCENA DOS

Entra el supervisor.


Supervisor: ¿Qué sucede? ¿Qué ocurre? ¿Qué pasa?

Señora: Me quiero ir a mi casa. Compré, pagué y me quiero ir. Pero la cajera insiste en que muestre la cartera. Y yo...

Supervisor: Es correcto. Si no la muestra, no se puede ir. (Saca del bolsillo un papel enrollado y lo desenrolla.) Así dice el reglamento de este establecimiento.

Cajera: ¿Vio, señora, que no miento?

Señora: Sí, pero no tengo nada que mostrar.

Supervisor: ¿Por qué? ¿Tiene algo que ocultar? ¿Lleva algo sin pagar?

Señora: No, señor supervisor, usted está en un error. ¡No soy una delincuente! ¡Soy una mujer decente!

Supervisor: Entonces, ¿qué espera? ¡Muéstrenos la cartera!

Señora: Señor, si no se la muestro, no es por mala voluntad.

Supervisor: ¿Y por qué es?

Señora: ¡Terminemos con esta sonsera, trate de entender que yo no tengo cartera!

Supervisor: Entiendo. Es una situación complicada, pero no puedo hacer nada. (Mira el papel.) Tenemos que cumplir con el reglamento. Y el reglamento dice...

Cajera: Que es obligación de los clientes mostrar la cartera...

Señora: ¡A las amables y gentiles cajeras! ¡Pero yo no traje cartera!

Supervisor: Señora, lo hubiera pensado antes. No se puede salir a hacer compras de cualquier manera. El reglamento es el reglamento. Y hay que cumplirlo. Si no, ¿dónde vamos a ir a parar?

Señora: ¡Yo quiero ir a parar a mi casa! ¡Esto es una locura!

Supervisor: Usted es una cabeza dura. Si hubiera traído alguna cartera... no tendríamos este problema.

Señora: Señor, no traje cartera y no me voy a quedar aquí toda la vida. Así que pensemos en alguna solución.

Supervisor: A mí no se me ocurre. Las situaciones imprevistas me paralizan el cerebro.

Cajera: Y a mí me atacan los nervios. Señora, usted me está impidiendo cumplir con mi obligación de revisar las carteras, y eso me confunde, me irrita y me desespera. Se me nubla la mente...

Supervisor: Tengo una idea... ¡Llamemos al gerente!

Cajera: (Toma el teléfono) Por favor, es muy urgente. ¡Necesitamos al gerente!


ESCENA TRES

Entra el gerente.


Gerente: ¿Qué sucede?

Supervisor: Tenemos un problema.

Cajera: Una situación imprevista. La señora quiere irse sin mostrar la cartera.

Gerente: Eso es imposible.

Cajera: Es incomprensible.

Supervisor: Es increíble.

Gerente: Además, es contrario al reglamento.

Cajera: Y el reglamento...

Supervisor: ...es el reglamento.

Gerente: Señora, usted tiene la obligación de mostrar la cartera.

Señora: Lo siento, no traje cartera.

Gerente: Si no la trajo, es porque no quería mostrarla. Y si no quería mostrarla, seguramente quería ocultar algo.

Señora: Pero señor...

Gerente: Déjeme terminar. Si quería ocultar algo, tal vez se lleve algo sin pagar.

Señora: Pero señor... si no la traje, ¿cómo voy a ocultar algo?

Gerente: Ya le dije. ¡No la trajo porque no la quería mostrar! ¡Y el reglamento dice que tiene que mostrar la cartera!

Señora: ¿Pero qué cartera?

Gerente: ¿Qué sé yo? ¡Cualquiera!

Señora: ¿Cualquiera, cualquiera, cualquiera?

Gerente: Sí, cualquiera. ¡Pero muestre la cartera!

Señora: Muy bien. Gentil y amable cajera, ¿tendría la bondad de prestarme su cartera? Por un minutito, nada más.

Cajera: Está bien. Tome. (Le da su cartera.)

Señora: ¿Quiere revisarla, por favor?

Cajera: ¡Como no! (La abre y la mira por todos lados.) Está bien.

Señora: Entonces, me voy. Le devuelvo su cartera.

Cajera: Gracias por su compra. Vuelva pronto. Da gusto atender a clientes como usted.

Señora: (Tratando de disimular su fastidio.) Sí, sí, cómo no.

Supervisor: Ah, nos podemos quedar tranquilos.

Gerente: Tranquilos y contentos. ¡Hemos cumplido con el reglamento!


TELÓN



“El reglamento es el reglamento” de Adela Basch en El reglamento es el reglamento. Grupo Editorial Norma. 2002. © Adela Basch © Editorial Norma S.A. Ilustraciones: Mónica Pironio Diseño de tapa y colección: Campaña Nacional de Lectura Colección: “Las Abuelas nos cuentan”



El reglamento es el reglamento
Adela Basch
Ilustraciones de Pez.
Buenos Aires, Grupo Editorial Norma, 2002.
Colección Torre de Papel, serie Torre Azul. (Desde los 9 años.)

"El reglamento es el reglamento encabeza un conjunto de piezas teatrales tan divertidas como ingeniosas, por donde circulan personajes de lo más extraños, como un señor que se resiste a vivir en la calle Conesa, o una cajera de supermercado que se empeña en cumplir el reglamento a toda costa. Adela Basch nos brinda doce obras que nos hacen reír de las situaciones más absurdas, de las discusiones más disparatadas y de todos los malentendidos posibles (pero también de algunos imposibles)."
(Texto extraído de la contratapa del libro.)


Visto y leído en:
http://edaicvarela.blogspot.com.ar/2014/02/adela-basch.html
http://elegirleer.blogspot.com.ar/2014/05/el-reglamento-es-el-reglamento.html
http://leerporquesi-1007.blogspot.com.ar/2013/03/basch-adela-el-reglamento-es-el.html

Teatro» BELLOS CABELLOS

Personajes
Miguel
Laura

ESCENA UNO

La escena transcurre en la peluquería. Hay un reloj que marca las once. Entra Laura, mujer de cabellos largos, y la recibe amablemente Miguel, el peluquero.


Miguel: Adelante, tome asiento aquí, por favor.

Laura: (Se sienta.) Gracias. Mire, me gustaría cortarme un poco. Creo que mi pelo está demasiado largo y sin forma, y tengo ganas de cambiar de aspecto. Quisiera un corte nuevo, con algo de original y algo de sugerente.

Miguel: ¿Con algo de mi gerente? Pero, señora, mi gerente es pelado. ¿Qué quiere, que la rape?

Laura: Pero no, quiero un corte novedoso, con una caída así (hace un gesto con las manos), como suave.

Miguel: ¿Cómo mi ave? ¿Con una caída como mi ave? Señora, yo tengo un canario, pero no se anda cayendo, vuela muy bien.

Laura: Mire, yo lo que quiero es un buen corte de pelo. Y que me de un aspecto más juvenil, más seductor, mimoso.

Miguel: ¿Su mozo?

Laura: No, mimoso. Mi-mo-so.

Miguel: Éso, su mozo. Señora, sepa que yo no soy su mozo. En todo caso, soy su peluquero.

Laura: (Suspira hondo.) Quiero un nuevo corte de pelo. ¿Qué me propone?

Miguel: (Pensativo.) Hum, veamos. Eso hay que estudiarlo. (Le pone las manos sobre la cabeza, le toma los cabellos, se los levanta y los deja caer de a poco.)
Hum, ¿cortar? No sé. Espere un momento. (Inclina la cabeza sobre la de Laura y apoya una oreja sobre su pelo.)


Laura: ¡Eh! ¿Qué hace?

Miguel: Me estoy concentrando en su cabello, para escuchar lo que necesita. Acá trabajamos así. Son las últimas tendencias internacionales en el cuidado de cabello.
Antes se trabajaba de cualquier manera. Pero ahora los peluqueros verdaderamente responsables escuchamos al pelo para saber que es lo que pide. (Levanta la cabeza.) Y lo que este cabello necesita, señora, no es un corte, sino una leve intensificación de color.

Laura: ¿Ahora? ¿Le parece?

Miguel: Sí, sí, le va a encantar.

Laura: Bueno, no sé, ¿usted cree…?

Miguel: Se lo aseguro. Señora, relájese y deje su cabeza en mis manos.


(Laura cierra los ojos y Miguel empieza a trabajar.)



ESCENA DOS

El mismo lugar que la escena anterior, pero el reloj marca las tres. Laura está roncando. Tiene la cabeza cubierta con una toalla. Miguel está al lado, de pie.

Miguel: (Palmea las manos.) Linda siestita, ¿no?

Laura: (Despertando.) ¡Ya son las tres! Tengo que irme.

Miguel: ¡Llegó el gran momento! Mire. (Le retira la toalla de la cabeza.)

Laura: (Se mira en el espejo horrorizada.) ¿Qué es esto?

Miguel: Una hermosa tonalidad amarrojul.

Laura: ¿Amarrojul?

Miguel: Sí, una combinación de amarillo, rojo y azul. El último grito de la moda.

Laura: Aquí la que va a gritar soy yo si usted no me saca este colorinche de la cabeza. ¡Pero qué locura!

Miguel: ¿Qué lo cura? A esto no lo cura nada. No es una enfermedad, es un hermoso colorido.

Laura: Mire, si en cinco minutos su hermoso colorido no se ha ido, usted me las va a pagar.

Miguel: Disculpe, acá la que va a pagar es usted. Me tiene que pagar la tintura.

Laura: ¡Pero qué caradura! Si no me saca estos colores de mamarracho no le pienso pagar.


Miguel: Bueno, en un abrir y cerrar de ojos se lo podría dejar todo rojo.

Laura: ¡De ninguna manera! Y lo que se va a cerrar es esta peluquería si usted no me saca esta barbaridad de la cabeza.

Miguel: Entonces, se lo podría dejar zulmarillo, una deliciosa mezcla de amarillo y azul.

Laura: ¡Ni loca! ¿Qué se cree? ¿Qué soy la bandera de Boca?

Miguel: Bueno, señora, decídase. No puedo estar con usted todo el día. ¿Qué color quiere? ¿Violeta, verde, turquesa?

Laura: ¿Turquesa? ¡Me va a estallar la cabeza! ¡Quiero que me devuelva ahora mismo el color que tenía cuando vine!


Miguel: Eso es imposible. Aquí usamos tinturas de muy buena calidad, son excelentes y muy persistentes.

Laura: ¡Voy a llamar a mi abogado! ¡Esto va a terminar en sumario!

Miguel: ¿En mi Mario? Yo no tengo ningún Mario.

Laura: (Furiosa, se levanta y mientras abre la puerta grita.) ¡Le voy a hacer juicio! ¡Voy a llevar esto a la corte!

Miguel: ¡Qué corte ni qué corte! Ya le dije que su cabello no pedía corte… Y encima, se va sin pagar.



TELÓN


“Bellos Cabellos” de Adela Basch. En El reglamento es el reglamento, Buenos Aires. © Grupo Editorial Norma (colección Torre de Papel, serie Torre Azul), 2002.
Colección Leer te ayuda a crecer-Campaña Nacional de Lectura, 2007
Colección Pase libre a la lectura - Plan Nacional de Lectura, 2011

Ilustraciones: Nadia Mastromauro



Visto y leído en:
http://edaicvarela.blogspot.com.ar/2014/02/adela-basch.html
http://edaicvarela.blogspot.com.ar/2016/01/coleccion-pase-libre-la-lectura-plan.html
http://rescatederecursos.blogspot.com.ar/2016/02/coleccion-leer-te-ayuda-crecer-plan.html
http://planlectura.educ.ar/

Teatro» LLEGAR A MARTE

ESCENA ÚNICA

(La acción transcurre simultáneamente en la casa de Roberto y la casa de Mariana, separadas en el escenario por un biombo. Ambos hablan por teléfono)

MARIANA: Roberto, lo siento mucho, pero no sé si alguna vez podré llegar a amarte.

ROBERTO: Pero, yo no te pedí que fueras a Marte, te pregunté si querías salir conmigo.

MARIANA: ¿Quién habló de ir a Marte? Tendrías que poner los pies en la tierra.

ROBERTO: ¿Con este frío? Prefiero tenerlos en un par de medias, sobre todo si son de lana.

MARIANA: (Irritada) ¿De la Ana? ¿Quién es ésa?

ROBERTO: ¿Quién habló de Ana? A mí sólo me importás vos.

MARIANA: ¿Cómo te voy a importar... si vos vivís acá? Para importarte tendrías que estar en el extranjero.

ROBERTO: (Meloso) ¡Imposible! No soportaría estar lejos de vos. Prefiero que no me importes.

MARIANA: (Llorosa) Ves, al final no te importo nada.

ROBERTO: (Desesperado) No digas eso, te amo y siempre voy a amarte.

MARIANA: ¿Siempre vas a Marte? ¿Qué es eso? Tendrías que ser más realista.

ROBERTO: ¿Realista, yo? Realistas eran los españoles que no querían nuestra independencia, y yo soy criollo.

MARIANA: Pero eso era en la época de la colonia.

ROBERTO: ¿La época de la colonia? ¿Y cuál es? Porque yo uso colonia en cualquier momento del año, sea invierno o verano.

MARIANA: ¿Y qué tienen que ver las estaciones?

ROBERTO: (Muy entusiasmado) ¡Muchísimo! Podemos encontrarnos en la estación de tren y salir a pasear juntos.

MARIANA: Mirá, Roberto, no sé si la idea de salir con vos me produce interés.

ROBERTO: Claro, las ideas no producen interés, lo que puede producir interés es el dinero puesto en un banco.

MARIANA: Mirá, me estás invitando a salir, y yo te digo que no sé si quiero.

ROBERTO: (Lloroso) ¡Pero Mariana! No digas eso. Me destrozás, me quebrás en dos, me dejás partido.

MARIANA: Es que no sé si sos un buen partido.

ROBERTO: ¿Pero cómo voy a ser yo un buen partido? Si querés ver un buen partido, vayamos el domingo a la cancha a ver a Estudiantes y Defensores de Belgrano.

MARIANA: ¡Sí, vayamos! Me encantan los estudiantes que defienden a nuestros próceres.



TELÓN



Llegar a Marte
Adela Basch
Ilustraciones de Ana Luisa Stok.
Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 2003.
Colección Pan Flauta. (Desde los 8 años.)


Llegar a Marte reúne cuatro piezas breves publicadas anteriormente por separado: "Una cita a la tardecita", "Llegar a Marte", "Más rápido que un bombero" y "¡Pagar una factura es una aventura!". En "Una cita..." se cuenta el desencuentro de Rocío y Mateo, dos jóvenes enamorados. La pieza breve que da nombre al volumen presenta el diálogo telefónico entre Mariana y Roberto y juega con la homofonía de "llegar a amarte" y "llegar a Marte". "Más rápido que un bombero" plantea una situación disparatada: un bombero se ve interceptado por un portero, que no quiere dejarlo pasar a apagar un incendio porque no lleva con él su documento. "¡Pagar una factura...!" recrea el caos característico de las largas colas para pagar los impuestos. Ana Luisa Stok esboza los personajes y las situaciones nucleares con sobrias ilustraciones en tinta negra.


Fuentes consultadas:

EDAIC Varela (Equipo Distrital de Alfabetización Inicial y Continua)
http://edaicvarela.blogspot.com.ar/2014/02/adela-basch.html
ADELA BASCH - Espacio cedido por ARGENTORES
http://www.autores.org.ar/sitios/abasch/amarte.htm
BIBLIOTECA IMAGINARIA
http://www.imaginaria.com.ar/11/7/teatroconhumor.htm
Artículo extraído, con autorización de su autora y los editores, del suplemento Cultura del diario La Nación (Buenos Aires, 12 de octubre de 2003).
http://www.lanacion.com.ar/534601-teatro-con-humor
PRÁCTICAS DEL LENGUAJE - blog de Adriana Marrón
http://adrianamarron.blogspot.com.ar/2014/04/adela-basch.html
"Argentina crece leyendo"


Selección y curaduría: Analía Alvado

Proyecto asociado a «Garabatos»

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